Bishop Malooly’s 2014 Christmas message

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The Christmas season is one of my favorite times of the year. But not everyone feels the same way about Christmas. It’s easy to get caught up in the stress and materialism of the season: concentrating on the shopping, decorating, baking, cleaning, cooking, wrapping and traveling and not on the true meaning of Christmas; that “God so loved the world that he gave his only Son, so that everyone who believes in him might not perish but might have eternal life.” (John 3: 16)

God’s gift to us is his Son, Jesus Christ. He gave us that gift out of love for us, for our salvation and redemption. In gratitude for that gift, we are called to love God with all our heart, soul and mind and to love our neighbor as ourselves.

In his Christmas message from last year, our Holy Father, Pope Francis said, Christmas calls us “to give glory to God, for he is good, he is faithful, he is merciful.” He prayed that all of us would come to know “the true face of God the Father, who has given us Jesus.” And he encouraged everyone to glorify God by spending their lives in “love of him and of all our brothers and sisters.”

This Christmas, let us be like the multitude of the heavenly host on the first Christmas who praised God by proclaiming, “Glory to God in the highest and on earth peace to those on whom his favor rests.” (Luke 2:14) Let us glorify God by showing love to our brothers and sisters.

God bless you as we celebrate this Christmas and always.

Most Reverend W. Francis Malooly

Bishop of Wilmington

 

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Mensaje de Navidad de 2014 del Obispo Malooly

 

La Navidad es una de las épocas del año que más me gusta, pero no es así para todo el mundo. Es fácil dejarse llevar por el estrés y el materialismo que parecen difundirse en esta temporada, y concentrarse en las compras, las decoraciones, la repostería, la limpieza, la cocina, el envoltorio de regalos y los viajes, en lugar de reflexionar sobre el verdadero significado de la Navidad: “¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. (Juan 3: 16)

El regalo que Dios nos da es su Hijo Jesucristo por el amor que nos tiene y para nuestra salvación y redención. Nuestra gratitud por este gran regalo nos lleva a amar a Dios con todo el corazón, toda el alma, y toda la mente, y a amar al prójimo como a nosotros mismos.

En su mensaje de Navidad del año pasado, el Santo Padre, nuestro Papa Francisco, dijo que la Navidad nos llama “a dar gloria a Dios, porque es bueno, fiel, misericordioso”. Rezó para que todos nosotros llegáramos a “conocer el verdadero rostro de Dios, el Padre que nos ha dado a Jesús”. También nos instó a dar gloria a Dios “con la vida, con una vida entregada por amor a Él y a los hermanos”.

Seamos esta Navidad como la multitud de seres celestiales que aparecieron en la primera Navidad alabando al Señor y proclamando: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo y en la tierra paz a los hombres: ésta es la hora de su gracia”. (Lucas 2:14) Glorifiquemos al Señor expresando nuestro amor hacia los hermanos.

Que Dios los bendiga durante nuestra celebración de la Navidad y siempre.

Feliz Navidad y bendiciones,

El Muy Reverendo Obispo W. Francis Malooly

Obispo de Wilmington